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¿Tiene cabida la intuición en las apuestas deportivas?, Ago 1

¿Cómo puede ayudar la intuición a la hora de tomar decisiones?


En su libro «Blink: The Power of Thinking Without Thinking», Malcolm Gladwell analiza el concepto de la intuición.  ¿Por qué las decisiones intuitivas e inconscientes tomadas sobre la base de lo que parece una cantidad de información muy pequeña suelen ser mejores que las que están más fundamentadas y razonadas?
Por ejemplo, vamos a considerar el talento de Vic Braden, entrenador de tenis. Braden podía adivinar que un jugador estaba a punto de cometer doble falta incluso antes de que la raqueta entrara en contacto con la pelota. Sin embargo, no sabía cómo llegaba a esa conclusión, se trataba simplemente de una opinión instantánea que alcanzaba intuitivamente.
En una ocasión en la que asistió a un partido en Indian Wells, Braden pronosticó con acierto 16 de 17 dobles faltas antes de que se produjeran, a pesar de que entrara el 91,1 por ciento de los segundos servicios.


Intuición y macrodatos
Los macrodatos se definen como «conjuntos de datos sumamente grandes que se pueden analizar computacionalmente para revelar patrones, tendencias y asociaciones, sobre todo en lo relativo a las interacciones y los comportamientos humanos», lo que se aleja tanto como es posible de la formación de opiniones intuitivas e inmediatas.
Los macrodatos pueden evidenciar áreas en las que la intuición y la sabiduría popular pueden ser imprecisas. Entre los ejemplos destacados se encuentran la búsqueda de talentos en el béisbol (moneyball), el mito de la «mano caliente» y poner de manifiesto cómo las opiniones intuitivas pueden llevar al sesgo de la confirmación.
Sin embargo, eso no significa que estos dos conceptos sean tan diferentes.
En el libro «Everybody lies», Seth Stephens-Davidowitz alega que el talento de Vic Braden para detectar dobles faltas era, en cierto modo, una forma de análisis de datos.
Braden había visto millones de servicios y podía reconocer intuitivamente los indicios de una doble falta antes de que se produjera el error. Era capaz de calcular la probabilidad de que se produjera una doble falta analizando el «swing» de un jugador y comparándolo con los innumerables intentos de servicio que había visto antes.
Si pudiera utilizar la información que Braden era capaz de analizar, un enfoque basado en los datos para predecir las dobles faltas funcionaría casi de la misma manera. Básicamente, el enfoque usaría esa información y la compararía con los mismos datos del resto de servicios de la base de datos antes de determinar su similitud con otras dobles faltas.


Intuición y apuestas deportivas
Echemos un vistazo a las cuotas siguientes de un partido estándar de La Liga entre el Barcelona y el Real Madrid:
Cuota del Barcelona   Cuota del empate   Cuota del Real Madrid
               10,850                5,210                 1,358
Si tienes experiencia apostando en deportes, notarás inmediatamente que hay algo incorrecto en las cuotas. Alguien que sepa algo sobre cómo evaluar la probabilidad de los partidos de fútbol puede observar intuitivamente que la cuota asigna una probabilidad implícita demasiado baja para la victoria del Barcelona.
Cualquiera que llegue a esa conclusión tendría razón. En realidad, estas cuotas se obtuvieron de la línea del partido entre Bélgica y Túnez de la Copa Mundial 2018. El apostante sabe intuitivamente que evaluar la probabilidad de que el Barcelona obtenga la victoria ante el Real Madrid como idéntica a la de Túnez frente a Bélgica es una falsedad, y no tiene que recurrir a modelos de referencia ni profundizar en los datos para llegar a esta conclusión.
Si consideramos que el talento de Vic Braden era un ejemplo de intuición en acción, quizás una variación de su habilidad se podría aplicar a las apuestas deportivas. Al fin y al cabo, si el cerebro de un apostante experto puede funcionar como un superordenador, es posible que el apostante llegue a una evaluación muy precisa de las probabilidades.
Si un apostante pudiera llegar a un nivel similar de habilidad, apostar basándose simplemente en la intuición podría resultar rentable, ¿pero es eso una perspectiva realista?


Las limitaciones de la intuición
Encontramos un ejemplo que demuestra esta cuestión en la anécdota que Ted Knutson, analista experto en fútbol, contó sobre una conversación que tuvo con Bob Bradley, antiguo seleccionador de Estados Unidos.
Knutson explicó el uso de los goles esperados a Bradley, que señaló algunos fallos posibles que este enfoque basado en los datos podría tener a la hora de analizar el fútbol. Bradley sostenía que al observar una oportunidad de gol podía evaluar intuitivamente la posibilidad de que se convirtiera en gol con resultados más precisos que los que obtendrían los datos.
Knutson comprendió este razonamiento, pero precisó acertadamente que «los ojos de Bob no pueden evaluar cada toque en cada partido de 27 ligas diferentes». Si bien la intuición experta de Bradley puede haber sido más precisa que los datos en circunstancias aisladas, no podría utilizarse en la amplia variedad de partidos necesarios para competir con la información que ofrecen los macrodatos.


¿Por qué es importante el tamaño de muestra?
Otra limitación de apostar intuitivamente es la incapacidad de poner a prueba esas predicciones. Un enfoque basado en los datos se puede aplicar a partidos pasados y poner a prueba en numerosos encuentros, mientras que el tamaño de muestra de un apostante que utiliza su intuición quizás nunca alcance un nivel que permita afirmar con confianza que es rentable.
Quizás un apostante más intuitivo pueda encontrar una ventaja lo suficientemente grande como para obtener una rentabilidad constante con un conjunto de apuestas más pequeño, aunque evidentemente sería una tarea difícil.


¿Se puede utilizar la intuición en las apuestas deportivas?
Si bien es muy improbable que una estrategia de apuestas desarrollada únicamente en torno a opiniones intuitivas tenga éxito, no cabe duda de que hay argumentos sólidos que apoyan el uso de las opiniones intuitivas en los modelos de apuesta.
Imaginemos que por alguna razón un modelo sugiere que un apostante debería apostar por el Real Madrid en el partido indicado anteriormente. Al analizar la línea, el apostante debería ser capaz de observar que existe un posible error en el modelo y podría mejorar las selecciones para garantizar mayor exactitud. Al hacerlo, básicamente el apostante está incorporando su intuición al proceso.
Del mismo modo, los datos pueden revelar que, en realidad, el apostante ha formado una opinión intuitiva sobre el partido que resulta errónea. Quizás el Barcelona ha obtenido resultados muy negativos esta temporada o ha perdido a varios jugadores clave. Es posible que ya no se pueda aplicar la hipótesis del apostante consistente en que «el Barcelona es un buen equipo».
Prescindir por completo del poder de la intuición en una estrategia de apuestas eliminaría una enorme fuente de datos. Asimismo, confiar únicamente en la intuición supondría adoptar un enfoque sumamente arriesgado a la hora de apostar, ya que depende exclusivamente de la precisión de la evaluación que el apostante haga de las probabilidades, que bien podría ser menos precisa de lo que él cree.
Al igual que en muchos otros asuntos, una combinación de ambos enfoques quizás sea la mejor manera de crear una estrategia de apuestas fructífera.
La situación ideal sería combinar el equivalente en las apuestas deportivas del talento intuitivo de Vic Braden con la variedad disponible para un buen modelo basado en los datos. Ambas opciones podrían beneficiarse de la información de la otra. Por tanto, parece inapropiado que los apostantes descarten por completo la intuición.

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